Anteponemos el derramamiento de verdades al de mitos, el de mitos al de sangre y el de sangre al de libertad, disponiendo así un orden de prioridades donde lo polémico y lo natural se refuerzan recíprocamente, porque la libertad es el mítico motor que mueve la sangre de quienes están llamados a combatir pavores, de todos cuantos sienten en sí mismos la combustión preciosa de los héroes.
Sabemos que la tecnología y la gasolina no sólo nos darán la razón: pondrán vuestra locura en el horno de la nuestra y no imagináis, podéis estar seguros, lo que haremos con ella.
28 mar 2014
22 mar 2014
LA FRAGUA DEL BATALLADOR
Siempre que se habla de redes sociales se incurre en una aberrante redundancia, porque cualquier sociedad compleja, y la humana lo es incluso en la trinchera, se despliega como una malla que atrapa en sus profusos nudos al sujeto que piensa por sí mismo y se siente dispuesto, en consecuencia, a ahondar en el proceso de desligarse del conjunto. Cierto es que hasta el más lúcido antagonista habrá de sorprenderse en sus asimétricas interacciones con los demás al adoptar hábitos mentales como el de minimizar el poder del azar en la prosperidad y maximizarlo en la adversidad; lo que de ningún modo se permitirá perder de vista es que la complacencia con este prejuicio, bastante arraigado como mecanismo adaptativo de consolación, puede propagarse a otras áreas de la conducta hasta el extremo de hacerle bajar la guardia frente a las agresiones ejercidas por agentes poco fortuitos.
Accidentada antes que casual e intrínsecamente polémica a cada lado de sus adherencias, la autoconciencia no se reduce a la divergencia, pero sin ella ¿qué sería de su capacidad desprogramadora? Cuando están en juego las potestades fundamentales del individuo, sus derechos e izquierdos para transitar por centros y laberintos, el interés por su defensa debe prevalecer sobre las creencias religiosas, las filiaciones corporativas y las superficiales distorsiones del ego que alguien menos avezado podría considerar, a la ligera, asuntos prioritarios a dirimir en su guerra contra el mundo que lo estrecha. Recordemos, con Beckett, lo que la física profunda empieza a cartografiar y los antiguos místicos ya sabían por otros derroteros: "La individualidad es la concreción de la universalidad, y cada acción individual es al mismo tiempo supraindividual".
Accidentada antes que casual e intrínsecamente polémica a cada lado de sus adherencias, la autoconciencia no se reduce a la divergencia, pero sin ella ¿qué sería de su capacidad desprogramadora? Cuando están en juego las potestades fundamentales del individuo, sus derechos e izquierdos para transitar por centros y laberintos, el interés por su defensa debe prevalecer sobre las creencias religiosas, las filiaciones corporativas y las superficiales distorsiones del ego que alguien menos avezado podría considerar, a la ligera, asuntos prioritarios a dirimir en su guerra contra el mundo que lo estrecha. Recordemos, con Beckett, lo que la física profunda empieza a cartografiar y los antiguos místicos ya sabían por otros derroteros: "La individualidad es la concreción de la universalidad, y cada acción individual es al mismo tiempo supraindividual".
19 feb 2014
EL ESCENARIO ERES TÚ
La ley se ha vuelto inadmisible y la adhesión al orden una incontenible fuente de desequilibrio, revelando que la utilidad política marginal del consenso que nadie en sus cabales tiene el descaro de proclamar se ocupa, más que nada, de evitar que el contacto con la imaginación crítica llegue a dislocar las estructuras sociales que sirven de bastión a los cuerpos de asalto que acaparan las ruinas del Estado. También se ha hecho demasiado evidente lo que tienen en común los despotismos, incluido el lucrativo desmantelamiento corporativo de los escenarios públicos, más allá de la teatralidad particular expresada con gestos tribales como el puño en alto o el saludo romano: el pulso invisible que se superpone a cada mano señalando en todas direcciones con el índice extendido al extraño, al que osa escapar del objetivo.
14 feb 2014
VÍA CRUCIS
Siempre que se lucha contra el terrorismo se cometen atentados contra las libertades civiles. En ausencia de subrepticios focos de herejes que perseguir, cualquiera puede ser sospechoso de una actividad subversiva, sometido a vigilancia sistémica sin la caridad del previo aviso y privado de lo esencial cuando se ejecuta la confiscación de sus bienes, tanto de los materiales como de aquellos que nunca se recuperan: así son las bondades de la democracia.
Los actos delictivos que puedan llegar a protagonizar los designados como terroristas son secundarios, lo importante es que la construcción de una amenaza en torno a este fenómeno, ilusorio o real, facilita el mecanismo de legitimación que permite al Estado movilizar de forma anónima un gran mal para combatir uno menor o incluso inexistente, pero debidamente identificado con cada uno de los gobernados que se atreven a disidir.
Los actos delictivos que puedan llegar a protagonizar los designados como terroristas son secundarios, lo importante es que la construcción de una amenaza en torno a este fenómeno, ilusorio o real, facilita el mecanismo de legitimación que permite al Estado movilizar de forma anónima un gran mal para combatir uno menor o incluso inexistente, pero debidamente identificado con cada uno de los gobernados que se atreven a disidir.
16 oct 2013
PANOPSICOSIS
Te cercenan, te observan, te succionan y te expelen; somos vectores biológicos, naturalezas mortecinas, trabajo de campo, repositorios reemplazables de energía. Que intervengan o no contra tus intereses privados hasta que el procesamiento pecuniario te convierta en un homínido residual ya no depende de si les gusta o les plantea problemas lo que haces con tu vida; el estándar establece que serás un objeto de deseo competente mientras puedas materializarte en el deseo de sus objetos. Pura obviedad.
De las tecnologías táctiles actuales pronto daremos el brinco —un pequeño paso para el hombre pero un gran salto para el sistema— a una generación de dispositivos cibernéticos manejados por el usuario con el pensamiento, que quedará alineado con la máquina por adaptación. La inteligencia artificial penetrará en la natural, a la que terminará fosilizando por suplantación, y casi todos, ricos y pobres, querrán asimilar la experiencia por el despliegue de magníficas prestaciones conseguidas, para no sentirse involucionados respecto al vecino o por el hábito de gestionar en un adminículo portátil hipereficiente lo que no se atreven a confíar a su cerebro. Con ello, la humanidad correrá anhelante desde el presente estado panóptico mundial, al que empieza a estar habituada, al acoplamiento encefálico teledirigido. Despidámonos de las membranas cognitivas que solo podía horadar el bombardeo subliminal: el acceso a los contenidos mentales del sujeto y la programación remota de los mismos serán funciones integradas.
Creemos que nuestra especie no merece someterse al mal gusto de ser lobotomizada en aras de su proyección hacia una perpetuidad modulable según el capricho ordenador de la élite. Para nosotros, que carecemos de importancia pero estamos dispuestos a demostrar que más vale ser objetivo que cobaya, la grandeza del bípedo desplumado reside en su capacidad para resetearse o desaparecer con elegancia, tal como surgió del fango, sin dejar huella...
De las tecnologías táctiles actuales pronto daremos el brinco —un pequeño paso para el hombre pero un gran salto para el sistema— a una generación de dispositivos cibernéticos manejados por el usuario con el pensamiento, que quedará alineado con la máquina por adaptación. La inteligencia artificial penetrará en la natural, a la que terminará fosilizando por suplantación, y casi todos, ricos y pobres, querrán asimilar la experiencia por el despliegue de magníficas prestaciones conseguidas, para no sentirse involucionados respecto al vecino o por el hábito de gestionar en un adminículo portátil hipereficiente lo que no se atreven a confíar a su cerebro. Con ello, la humanidad correrá anhelante desde el presente estado panóptico mundial, al que empieza a estar habituada, al acoplamiento encefálico teledirigido. Despidámonos de las membranas cognitivas que solo podía horadar el bombardeo subliminal: el acceso a los contenidos mentales del sujeto y la programación remota de los mismos serán funciones integradas.
Creemos que nuestra especie no merece someterse al mal gusto de ser lobotomizada en aras de su proyección hacia una perpetuidad modulable según el capricho ordenador de la élite. Para nosotros, que carecemos de importancia pero estamos dispuestos a demostrar que más vale ser objetivo que cobaya, la grandeza del bípedo desplumado reside en su capacidad para resetearse o desaparecer con elegancia, tal como surgió del fango, sin dejar huella...
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