27 may 2007
DESMOVILIZACIÓN ELECTORAL
Queridos desconocidos, a pesar de que uno de nuestros hábitos vigentes consiste en no hacer concesiones a la actualidad, tenemos que llamar la atención sobre el hedor a inercia que impregna este supuesto día de descanso semanal. Las masas han vuelto a ser movilizadas so pretexto de elecciones autonómicas y municipales en detrimento del individuo soberano que sabe pilotarse. Los titiriteros, sin importar la tendencia política que se atribuyan, esperan sellar el pacto de silencio durante otra legislatura y prefieren un voto perdido al sabotaje que representa la abstención activa. Por ello os animamos a votar si queréis realmente ser cómplices de sus próximos abusos, falsedades y negligencias. Votad, ciudadanos vencidos antes que convencidos, para entregar la derrota de vuestro amor propio y declarar, de paso, la renuncia a la vida consciente; deponed las armas del intelecto en las urnas y presumid en adelante de haber firmado un contrato a ciegas con el enemigo.
28 mar 2007
EL MAGICO PRODIGIOSO
Entre las columnas, más que filas, de la Anarcotiranía (pues aspiramos a elevarnos sobre la masa y no a extender su rastro) otorgamos el título honorífico de fascinarka al militante que se distingue por su inteligencia como hechicero de la noluntad. (*)
Fascinarka es un vocablo deliberadamente confuso creado con el gusto de proponer no un oxímoron de garrafón, sino un despliegue vectorial de significados. Su interpretación más obvia lo asocia con fascismo y anarquía, suena a anarcofascista, pero etimológicamente hemos querido derivarlo de fascinum = encanto y de árche = mando. El resultado es un cruce semántico que aglutina el poderoso encanto de la fascinación con el fascinante encanto del poder en los atributos del sujeto que ha sido reconocido fascinarka por sus camaradas.
No se puede encorsetar al fascinarka en el burdo papel de tecnócrata de causas marginales; tampoco en la vulgar arrogancia del cabecilla avispado o del abusón. Antes que nada, se trata de alguien que está preparado para conseguir lo que quiere porque ha conseguido un refinado dominio sobre la plasticidad de la experiencia humana. Su perfil no es tanto una versión nihilista del liderazgo como un saber imponerse desde dentro hacia fuera. Es un príncipe en estados de conciencia que puede transferir su mundo psíquico y logra algo más valioso que la obediencia ciega: la ligadura del encantamiento, una adhesión despierta. Sin embargo, atendiendo a la inestable naturaleza de las jerarquías espirituales, el privilegio nominal de fascinarka se extinguirá cuando quien lo ostente no sea capaz de mantenerse a su propia altura. Dura, por tanto, lo que el embrujo dura.
(*) Véase el apartado "Imperativo Noluntario o Dictadura de la Noluntad" en el TERCER MANIFIESTO DE ANARCOTIRANÍA
Fascinarka es un vocablo deliberadamente confuso creado con el gusto de proponer no un oxímoron de garrafón, sino un despliegue vectorial de significados. Su interpretación más obvia lo asocia con fascismo y anarquía, suena a anarcofascista, pero etimológicamente hemos querido derivarlo de fascinum = encanto y de árche = mando. El resultado es un cruce semántico que aglutina el poderoso encanto de la fascinación con el fascinante encanto del poder en los atributos del sujeto que ha sido reconocido fascinarka por sus camaradas.
No se puede encorsetar al fascinarka en el burdo papel de tecnócrata de causas marginales; tampoco en la vulgar arrogancia del cabecilla avispado o del abusón. Antes que nada, se trata de alguien que está preparado para conseguir lo que quiere porque ha conseguido un refinado dominio sobre la plasticidad de la experiencia humana. Su perfil no es tanto una versión nihilista del liderazgo como un saber imponerse desde dentro hacia fuera. Es un príncipe en estados de conciencia que puede transferir su mundo psíquico y logra algo más valioso que la obediencia ciega: la ligadura del encantamiento, una adhesión despierta. Sin embargo, atendiendo a la inestable naturaleza de las jerarquías espirituales, el privilegio nominal de fascinarka se extinguirá cuando quien lo ostente no sea capaz de mantenerse a su propia altura. Dura, por tanto, lo que el embrujo dura.
(*) Véase el apartado "Imperativo Noluntario o Dictadura de la Noluntad" en el TERCER MANIFIESTO DE ANARCOTIRANÍA
16 feb 2007
AZOTE DE AZOTADORES
Muchos nos han calificado de gánsters por mantener que quien quiera peces debe mojarse el culo: nos da igual. Sin embargo, como el mundo también está hecho de malentendidos, queremos aprovechar el entuerto para remachar algunas vaguedades:
- Consideramos, en efecto, el asesinato como una de las bellas artes, pero eso no nos convierte en homicidas, sino en artistas.
- Consideramos, en efecto, que la propiedad es un robo, pero eso no nos convierte en expoliadores, sino en restauradores.
- Consideramos, en efecto, que fundar una banda armada sigue siendo la manera más eficaz de organizarse, pero eso no nos convierte en forajidos, sino en estrategas.
- Consideramos, en efecto, que la alteración del orden público es necesaria para lograr un orden superior, pero eso no nos convierte en criminales, sino en sabios.
- Consideramos, en efecto, que o se vive peligrosamente o se vegeta, pero eso no nos convierte en temerarios irreflexivos, sino en combativos milicianos.
Ahora puedes, si así te place, acusarnos de mafiosos, villanos y otras cien cosas peores recopiladas de las cloacas del heroísmo: nos da igual. Podríamos alegar que el hábito no hace al monje, que aún no hemos matado ni extorsionado a nadie, que somos unos chicos estupendos hasta que no se demuestre lo contrario, pero a cualquier anarcotirano que se precie la retórica de las identidades con sus respectivos camuflajes sólo le provocan majestuosos bostezos.
Cave canem, quien avisa no es traidor.
- Consideramos, en efecto, el asesinato como una de las bellas artes, pero eso no nos convierte en homicidas, sino en artistas.
- Consideramos, en efecto, que la propiedad es un robo, pero eso no nos convierte en expoliadores, sino en restauradores.
- Consideramos, en efecto, que fundar una banda armada sigue siendo la manera más eficaz de organizarse, pero eso no nos convierte en forajidos, sino en estrategas.
- Consideramos, en efecto, que la alteración del orden público es necesaria para lograr un orden superior, pero eso no nos convierte en criminales, sino en sabios.
- Consideramos, en efecto, que o se vive peligrosamente o se vegeta, pero eso no nos convierte en temerarios irreflexivos, sino en combativos milicianos.
Ahora puedes, si así te place, acusarnos de mafiosos, villanos y otras cien cosas peores recopiladas de las cloacas del heroísmo: nos da igual. Podríamos alegar que el hábito no hace al monje, que aún no hemos matado ni extorsionado a nadie, que somos unos chicos estupendos hasta que no se demuestre lo contrario, pero a cualquier anarcotirano que se precie la retórica de las identidades con sus respectivos camuflajes sólo le provocan majestuosos bostezos.
Cave canem, quien avisa no es traidor.
25 sept 2006
RESETEAR EL MUNDO
Pensad lo impensable, esperad lo inesperado y reventaréis en juguetona sintonía con el universo, nuestro fiel nicho extraviado.
Sabemos que la posibilidad de fertilizar al mundo actual con el despotismo fluido de nuestro patrimonio simbólico es harto improbable, aunque confiamos en las ramificaciones siempre abiertas de lo improbable porque tan azarosa es la existencia sobre la tierra como fortuita fue su extraña evolución hacia el fenómeno humano contra el cual siempre dirigimos la munición de nuestras miradas. Mas no temáis. No queremos destruir por completo la sociedad, a la que contemplamos como un hardware digno de mejor software. Queremos pulverizar los patrones que esta sociedad concibe como deber para sí misma, con lo cual demuestra una y otra vez su inmadurez para proporcionarse una superestructura compatible con la infraestructura que a pesar del sistema ha logrado crear, ya que ninguno de los sistemas concebidos hasta el presente ha estado a la altura del desafío. En biología, cuando un sistema entra en crisis sólo le queda la opción de colapsarse o superarse en complejidad y todos sabemos -ellos, los sistemáticos, también- que el sistema mundial ni siquiera es capaz de resolver los problemas que su propio metabolismo económico genera a nivel local. El sistema hundirá al sistema -ellos, los sistemáticos, no han dejado de entrenarse para ello-, pero este proceso puede durar demasiado -quizá se prolongue hasta entrar en una edad oscura irreversible.
Queremos, y lo queremos ya, resetear el mundo mediante un intercambio imposible: modorra de requiem para el sistema, purga de secuaces y una tiranía anarcobenigna con todos los que se atrevan a seguirnos; incluso generosa, por qué no, con quien ose perseguirnos allende lo improbable. Sin embargo, amiguitos, nada tiene que ver esto con el amor: es producto de la claridad. Porque podemos decirlo más alto, pero no más claro: os queremos, es más,
Sabemos que la posibilidad de fertilizar al mundo actual con el despotismo fluido de nuestro patrimonio simbólico es harto improbable, aunque confiamos en las ramificaciones siempre abiertas de lo improbable porque tan azarosa es la existencia sobre la tierra como fortuita fue su extraña evolución hacia el fenómeno humano contra el cual siempre dirigimos la munición de nuestras miradas. Mas no temáis. No queremos destruir por completo la sociedad, a la que contemplamos como un hardware digno de mejor software. Queremos pulverizar los patrones que esta sociedad concibe como deber para sí misma, con lo cual demuestra una y otra vez su inmadurez para proporcionarse una superestructura compatible con la infraestructura que a pesar del sistema ha logrado crear, ya que ninguno de los sistemas concebidos hasta el presente ha estado a la altura del desafío. En biología, cuando un sistema entra en crisis sólo le queda la opción de colapsarse o superarse en complejidad y todos sabemos -ellos, los sistemáticos, también- que el sistema mundial ni siquiera es capaz de resolver los problemas que su propio metabolismo económico genera a nivel local. El sistema hundirá al sistema -ellos, los sistemáticos, no han dejado de entrenarse para ello-, pero este proceso puede durar demasiado -quizá se prolongue hasta entrar en una edad oscura irreversible.
Queremos, y lo queremos ya, resetear el mundo mediante un intercambio imposible: modorra de requiem para el sistema, purga de secuaces y una tiranía anarcobenigna con todos los que se atrevan a seguirnos; incluso generosa, por qué no, con quien ose perseguirnos allende lo improbable. Sin embargo, amiguitos, nada tiene que ver esto con el amor: es producto de la claridad. Porque podemos decirlo más alto, pero no más claro: os queremos, es más,
OS VAMOS A ENGAÑAR.
Y OS GUSTARÁ.
9 sept 2006
LA CUADRATURA DEL CIRCULO
- TERCER MANIFIESTO DE ANARCOTIRANÍA -
No somos revolucionarios consecuentes, sino terroristas polivalentes. Hace tiempo dejamos de fundar iglesias que aprovechen el calor latente en las cenizas de los viejos cultos. También hemos olvidado minuciosamente nuestras causas, pero recordamos a la perfección los efectos que debemos provocar. La espiral sigue retorciéndose. El pasado nos dará la sinrazón.
Al margen de soporíferas nostalgias, encontramos cierta concordancia nuclear en figuras de prestigio histórico que supieron combinar astucia y vigor con maestría de artesano japonés y determinación de carnicero: Licurgo, Diógenes de Sinope, Nagarjuna, Caravaggio, Lope de Aguirre, Duque de Estrada, Sade, El Tempranillo, Stirner, Garibaldi, Rimbaud, Blanqui, Bakunin, Jünger, Niekisch, Durruti... No importa quienes fueron; importa que nuestras armas son la herencia de una estirpe irreductible de conquistadores y vienen refrendadas por la didáctica de la entropía.
No aceptamos súplicas ni reproches: estamos sobornados por nuestros propios humores. La compasión y el remordimiento son la esencia de un lenguaje que nuestra balanza salomónica entiende demasiado bien para tolerar. Porque nosotros no toleramos, sólo toleran los verdugos. Tal vez somos crueles, pero no servimos a ningún amo ni ejecutamos designios normalizadores. A cada cual según el mérito de su escoria, eso es lo justo. La lógica estricta de nuestra amoralidad nos incita a ser brutalmente represivos con los grupos de tendencias fascistas y a prodigar negras tormentas de subversión entre anarquistas, guerrilleros mesiánicos y revoltosos advenedizos a fin de que naufraguen en sus respectivos diluvios. A los liberales, demócratas, marxistas y otros engendros circenses los trataremos con vehemencia canina en proporción a su hipocresía. Al resto de oportunistas, adoradores de toda ralea, les reservamos un trago largo de tintura de cicuta aderezada con el amargo regalo del acónito. Echamos de menos la música profana de guillotinas bien lubricadas cayendo al compás. No nos pidáis ser más explícitos.
El desafío es doble. Al lado sacrificador de la Anarcotiranía le corresponde su necesario reflujo positivo: inventar estructuras para acoger una especie de rango superior modelada con los despojos purificados del hombre. La carne es un vergel y nuestro sagrado capricho explorar sus formas; pero no con la actitud hastiada de las últimas generaciones -agobiadas por su falta de identidad para encajar su falta de identidad- ni como resaca postmoderna de vanguardias obsoletas.
El jardín humano requiere patrones inteligentes capaces de autoengendrar soluciones que sustituyan los aspectos deficientes que se vayan presentando. Para pergeñar modelos sinérgicos hay que asumir el coraje de establecer variables de aproximación a lo impredecible. Nuestro programa anarcotiranista es el bautismo de fuego que responde a la tentación de crear especies, tanteando la nada, que adelanten al humano:
- Eugeniticonomía. Poner a disposición de investigadores anarcotiranos los recursos necesarios para desarrollar cepas de hombres pulidos genéticamente. El artificio de la reproducción se realizará en laboratorios ajustándose a criterios de control demográfico y calidad vital.
- Suprahumanismo. Condescendencia con el fuerte. Amor y veneración por el ser superior.
- Multirracismo. Sin distinción de sexo, edad, origen étnico o clase social, todos los humanos anteriores al hiperhombre se considerarán socialmente inferiores, aunque valiosos como repertorio experimental.
- Antropoexcentrismo. Sistema de postulados que niegan al hombre como fin de la naturaleza. Propone trascender al humano, al que se contempla como mero puente, y emplazarlo en el orden de seres vivos junto al cerdo, el perro, la rata o la cucaracha.
- Tecnoarcaísmo. Alianza pragmática entre los prototipos premodernos de organización social y la evolución tecnocientífica. El hiperhombre no sólo nace, se hace. Y para ello, necesita ocupar una posición que le permita gozar de tiempo, espacio y autonomía, es decir, necesita los privilegios de una élite inamovible. Al constituir una aristocracia estable, otros deben encargarse del trabajo sucio y de las labores rutinarias menos edificantes: las funciones que no pueda asistir el amplio despliegue técnico, se repartirán entre un estamento de subhombres (limitados genéticamente y mediatizados para obedecer) que mantendrán relaciones cordiales de vasallaje con los hiperhombres.
- Socialhedonismo. La seguridad de una sociedad como la descrita depende de la satisfacción de sus miembros. Todos, incluso el más miserable plebeyo, deben disfrutar gratuitamente y encontrarse integrados en el papel que interpretan. A tal efecto existirá un departamento de Ocio Absoluto que gestionará el placer con dietas sensoriales personalizadas y la promoción de entretenimientos colectivos sin tabúes.
- Anarcoestado. El Anarcoestado será discreto, permeable, generoso, pero eficiente, inalterable y regenerativo. La táctica esencial de gobierno consistirá en hacer que el Anarcoestado sea omnipresente a cambio de parecer ausente. Se permitirá cierta ósmosis social para rejuvenecer las cúpulas dominantes de acuerdo con el principio de que todo lo valioso puede entrar en el Anarcoestado a condición de no salir jamás. Como es obvio, el ejercicio interno del poder estará a cargo de esmerados anarcotiranos, organizados en asamblea de iguales, que elegirán sus relevos cuando lo estimen oportuno mediante cooptación. Aunque la trama del tejido anarcoestatal sea el sostén de la aristocracia de hiperhombres, tan sólo será accesible a una reducida cosecha de iniciados. El saber, centralizado en unos pocos, logra la expansión del poder. Y el poder, usado sabiamente, se ramifica en resultados apetecidos por muchos. La anarquía, aun siendo un bien, nunca es bien común; es un lujo que se conceden mutuamente los gentiles cuando no están rivalizando: un amistoso alarde de poder sobre el poder. La constante natural, sin embargo, es la inconstancia del duelo, de la amenaza, de la explotación. Se trata, por tanto, de estar al mando para que nadie mande más, no de extinguir el mando para que el rapaz de turno mande cuanto quiera. La política de calidad es una guerra encubierta contra la guerra. El anarcotirano es poderoso porque nunca deja de luchar contra el poder.
- Megacórtex. Paradigma de cerebro virtual con crecimiento intersubjetivo al cual se podrán conectar los ciudadanos del Anarcoestado para actualizar sus contenidos mentales y ampliar su experiencia cognitiva.
- Ecolución. Heurística de las relaciones con el medio ambiente donde primará la manipulación biológica sostenible frente a la moda neobeata que aspira a la conservación insostenible de la naturaleza.
- Imperativo Noluntario o Dictadura de la Noluntad. Nadie decretará lo que hay que hacer, pero todos sin excepción estarán obligados a saber no hacer lo que quieran aun cuando no quieran dejar de hacerlo o sin querer quieran hacerlo. De igual modo que el mejor gobierno es que el gobierna sin hacerse notar, el mayor acto de soberanía consiste en la renuncia consciente y voluntaria de la falsa necesidad de ser libre. La libertad es un atributo negativo que se gana en la derrota, pues quien no se aferra a nada, nada tiene que perder. Vacíate y te llenaremos: el que más puede es el que menos quiere.
- Cosmicidio. La visión excitada que un anarcotirano tiene de sí mismo como pieza del universo y del universo como pieza de sí mismo, implica el sentimiento desgarrador de una mística extrema donde el Todo se hace Todo porque decide ser Nada. Pero esta decisión no es inmediata y la vida fermenta a partir de la tremenda actividad inducida por la descomposición cósmica. El universo continúa matándose y en su agonía, enloquecida por geometrías indescriptibles, nuestra conciencia, que es también fragmento de la suya, prospera.
- Caosofía. Ciencia de ciencias que abordará las estructuras, propiedades, mutaciones, regularidades, causas y efectos del cosmicidio.
- Nihilogía. Esta incipiente disciplina podría resumirse como el estudio del impacto antropológico de la noción de Suicidio Universal o Cosmicidio, así como de los enmarañamientos filosóficos que acarrea. Todo anarcotirano es, en buena medida, nihílogo; algunos lo han sido antes de anarcotiranos y otros a base de serlo. De cualquier modo,
NO NOS BUSQUES: TE ENCONTRAREMOS.
No somos revolucionarios consecuentes, sino terroristas polivalentes. Hace tiempo dejamos de fundar iglesias que aprovechen el calor latente en las cenizas de los viejos cultos. También hemos olvidado minuciosamente nuestras causas, pero recordamos a la perfección los efectos que debemos provocar. La espiral sigue retorciéndose. El pasado nos dará la sinrazón.
Al margen de soporíferas nostalgias, encontramos cierta concordancia nuclear en figuras de prestigio histórico que supieron combinar astucia y vigor con maestría de artesano japonés y determinación de carnicero: Licurgo, Diógenes de Sinope, Nagarjuna, Caravaggio, Lope de Aguirre, Duque de Estrada, Sade, El Tempranillo, Stirner, Garibaldi, Rimbaud, Blanqui, Bakunin, Jünger, Niekisch, Durruti... No importa quienes fueron; importa que nuestras armas son la herencia de una estirpe irreductible de conquistadores y vienen refrendadas por la didáctica de la entropía.
No aceptamos súplicas ni reproches: estamos sobornados por nuestros propios humores. La compasión y el remordimiento son la esencia de un lenguaje que nuestra balanza salomónica entiende demasiado bien para tolerar. Porque nosotros no toleramos, sólo toleran los verdugos. Tal vez somos crueles, pero no servimos a ningún amo ni ejecutamos designios normalizadores. A cada cual según el mérito de su escoria, eso es lo justo. La lógica estricta de nuestra amoralidad nos incita a ser brutalmente represivos con los grupos de tendencias fascistas y a prodigar negras tormentas de subversión entre anarquistas, guerrilleros mesiánicos y revoltosos advenedizos a fin de que naufraguen en sus respectivos diluvios. A los liberales, demócratas, marxistas y otros engendros circenses los trataremos con vehemencia canina en proporción a su hipocresía. Al resto de oportunistas, adoradores de toda ralea, les reservamos un trago largo de tintura de cicuta aderezada con el amargo regalo del acónito. Echamos de menos la música profana de guillotinas bien lubricadas cayendo al compás. No nos pidáis ser más explícitos.
El desafío es doble. Al lado sacrificador de la Anarcotiranía le corresponde su necesario reflujo positivo: inventar estructuras para acoger una especie de rango superior modelada con los despojos purificados del hombre. La carne es un vergel y nuestro sagrado capricho explorar sus formas; pero no con la actitud hastiada de las últimas generaciones -agobiadas por su falta de identidad para encajar su falta de identidad- ni como resaca postmoderna de vanguardias obsoletas.
El jardín humano requiere patrones inteligentes capaces de autoengendrar soluciones que sustituyan los aspectos deficientes que se vayan presentando. Para pergeñar modelos sinérgicos hay que asumir el coraje de establecer variables de aproximación a lo impredecible. Nuestro programa anarcotiranista es el bautismo de fuego que responde a la tentación de crear especies, tanteando la nada, que adelanten al humano:
- Eugeniticonomía. Poner a disposición de investigadores anarcotiranos los recursos necesarios para desarrollar cepas de hombres pulidos genéticamente. El artificio de la reproducción se realizará en laboratorios ajustándose a criterios de control demográfico y calidad vital.
- Suprahumanismo. Condescendencia con el fuerte. Amor y veneración por el ser superior.
- Multirracismo. Sin distinción de sexo, edad, origen étnico o clase social, todos los humanos anteriores al hiperhombre se considerarán socialmente inferiores, aunque valiosos como repertorio experimental.
- Antropoexcentrismo. Sistema de postulados que niegan al hombre como fin de la naturaleza. Propone trascender al humano, al que se contempla como mero puente, y emplazarlo en el orden de seres vivos junto al cerdo, el perro, la rata o la cucaracha.
- Tecnoarcaísmo. Alianza pragmática entre los prototipos premodernos de organización social y la evolución tecnocientífica. El hiperhombre no sólo nace, se hace. Y para ello, necesita ocupar una posición que le permita gozar de tiempo, espacio y autonomía, es decir, necesita los privilegios de una élite inamovible. Al constituir una aristocracia estable, otros deben encargarse del trabajo sucio y de las labores rutinarias menos edificantes: las funciones que no pueda asistir el amplio despliegue técnico, se repartirán entre un estamento de subhombres (limitados genéticamente y mediatizados para obedecer) que mantendrán relaciones cordiales de vasallaje con los hiperhombres.
- Socialhedonismo. La seguridad de una sociedad como la descrita depende de la satisfacción de sus miembros. Todos, incluso el más miserable plebeyo, deben disfrutar gratuitamente y encontrarse integrados en el papel que interpretan. A tal efecto existirá un departamento de Ocio Absoluto que gestionará el placer con dietas sensoriales personalizadas y la promoción de entretenimientos colectivos sin tabúes.
- Anarcoestado. El Anarcoestado será discreto, permeable, generoso, pero eficiente, inalterable y regenerativo. La táctica esencial de gobierno consistirá en hacer que el Anarcoestado sea omnipresente a cambio de parecer ausente. Se permitirá cierta ósmosis social para rejuvenecer las cúpulas dominantes de acuerdo con el principio de que todo lo valioso puede entrar en el Anarcoestado a condición de no salir jamás. Como es obvio, el ejercicio interno del poder estará a cargo de esmerados anarcotiranos, organizados en asamblea de iguales, que elegirán sus relevos cuando lo estimen oportuno mediante cooptación. Aunque la trama del tejido anarcoestatal sea el sostén de la aristocracia de hiperhombres, tan sólo será accesible a una reducida cosecha de iniciados. El saber, centralizado en unos pocos, logra la expansión del poder. Y el poder, usado sabiamente, se ramifica en resultados apetecidos por muchos. La anarquía, aun siendo un bien, nunca es bien común; es un lujo que se conceden mutuamente los gentiles cuando no están rivalizando: un amistoso alarde de poder sobre el poder. La constante natural, sin embargo, es la inconstancia del duelo, de la amenaza, de la explotación. Se trata, por tanto, de estar al mando para que nadie mande más, no de extinguir el mando para que el rapaz de turno mande cuanto quiera. La política de calidad es una guerra encubierta contra la guerra. El anarcotirano es poderoso porque nunca deja de luchar contra el poder.
- Megacórtex. Paradigma de cerebro virtual con crecimiento intersubjetivo al cual se podrán conectar los ciudadanos del Anarcoestado para actualizar sus contenidos mentales y ampliar su experiencia cognitiva.
- Ecolución. Heurística de las relaciones con el medio ambiente donde primará la manipulación biológica sostenible frente a la moda neobeata que aspira a la conservación insostenible de la naturaleza.
- Imperativo Noluntario o Dictadura de la Noluntad. Nadie decretará lo que hay que hacer, pero todos sin excepción estarán obligados a saber no hacer lo que quieran aun cuando no quieran dejar de hacerlo o sin querer quieran hacerlo. De igual modo que el mejor gobierno es que el gobierna sin hacerse notar, el mayor acto de soberanía consiste en la renuncia consciente y voluntaria de la falsa necesidad de ser libre. La libertad es un atributo negativo que se gana en la derrota, pues quien no se aferra a nada, nada tiene que perder. Vacíate y te llenaremos: el que más puede es el que menos quiere.
- Cosmicidio. La visión excitada que un anarcotirano tiene de sí mismo como pieza del universo y del universo como pieza de sí mismo, implica el sentimiento desgarrador de una mística extrema donde el Todo se hace Todo porque decide ser Nada. Pero esta decisión no es inmediata y la vida fermenta a partir de la tremenda actividad inducida por la descomposición cósmica. El universo continúa matándose y en su agonía, enloquecida por geometrías indescriptibles, nuestra conciencia, que es también fragmento de la suya, prospera.
- Caosofía. Ciencia de ciencias que abordará las estructuras, propiedades, mutaciones, regularidades, causas y efectos del cosmicidio.
- Nihilogía. Esta incipiente disciplina podría resumirse como el estudio del impacto antropológico de la noción de Suicidio Universal o Cosmicidio, así como de los enmarañamientos filosóficos que acarrea. Todo anarcotirano es, en buena medida, nihílogo; algunos lo han sido antes de anarcotiranos y otros a base de serlo. De cualquier modo,
NO NOS BUSQUES: TE ENCONTRAREMOS.
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